The Export Manager. Perdí el vuelo
Ayer perdí el vuelo a Santiago. Compré un pasaje para mañana en la mañana. Pensé quedarme en el hotel del aeropuerto, pero preferí volver a NY. Me alojo en la casa de mi amigo Williamson, un abogado chileno que trabaja para la Sudamericana de Vapores y que salió del clóset no hace mucho tiempo (Ricardo, sacúdete en tu cripta que tienes a un marica en tu empresa) Vive con un macho cubano moreno y musculoso, también abogado. No me importa que culeen en la pieza del lado mientras alojo ahí. De hecho, creo que lo hacen a propósito. ¿Pensarán que me levantaré y formaré con ellos un trío sodomita o sadomasoquista y pondré mi culito blanco y virgen para regocijo de ellos? Algo tiene el sexo y el alcohol que siempre termino hablando de los dos. A ellos les gusta tomar Champagne, les gusta el Billecard Salmon Rosé. Se toman una botellas todos los días. A veces en la cama viendo tele, otras mientras cocinan, otras en la terraza con vista a un edificio horrible de manhatan. Religiosamente una botella por día. Este es el tipo de consumidores a los que habría que inmortalizar en estatuas o beneficiar con precios especiales o viajes a la viña y no a esa manada inculta y tosca como la chilena, que aún toma champagne valdivieso con helado de piña para el año nuevocomprada en promoción en un palet de pasillo de un jumbo en Bilbao .
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