The Export Manager. La macha muerta

A mis hijas les he hecho oler vinos desde que tenían 3 años. La mayor, que por estos días da la peseu, es una tontona que toma piscola (el trago más sobrevalorado de Chile) y vodka con algún tipo de bebida energética amarilla o roja. Ninguna gota de vino y supongo que ya se olvidó de las clases de enología que le daba de chica, cuando aún vivíamos todos juntos como una familia bien del barrio alto de Santiago. La otra de 15 y aún no sabe si es bueno tomar lo mismo que toma su papá ausente (yo).
Mi padre fue alcohólico, mi abuelo fue alcohólico y yo estoy tan asustado de serlo que no lo soy en general, pero el vicio me aflora en el sexo y en otros excesos. Supongo que mi hija mayor ya se habrá emborrachado y no la culpo. Ser adolescente es una joda y serlo en chile, en estoril para arriba, de papás divorciados, es una mierda rica buena onda.
Traté de explicarle todo esto a mi amiga Mónica (para los que no saben quien es Mónica, lean este post) una tarde de invierno en Boston, esa ciudad fría y hedionda a besibol. Ella estaba ahí visitando a un hermano y yo estaba en NY y viajé a verla. tenía puesto esos gorros como rusos de pelo de algún animal muerto. Sus ojos achinados se veían tan bien enmarcados en el gorrito. Nos encontramos en un hotelillo boutique cerca de un estadio. No salimos de la pieza en mis 24 horas de visita.
Tiramos como cerdos en celo tres veces. Nunca he podido más de 3 en menos de 24 horas. He sacado mis cálculos a lo largo de mi existencia sexual y creo que mis espermatozoides demoran 8 horas en reproducirse. Lo que demora la jornada laboral en Chile. Mónica chupó la macha muerta mucho rato para ver si se erguía como en las tres ocasiones anteriores, pero no lo lograba. Yo sabía que no lo lograría, pero igual la dejé. Y mientras intentaba revitalizarme y me metía el pulgar por el ano, me acordé de mis niñitas y de cómo las hacía oler vinos cuando eran niñas.
Las cosas más extrañas surgen en la mente humana mientras se está uno quieto y en una posición de placer. Le iba comentando todo esto a Mónica mientras me lamía los testículos y me iba diciendo que yo era un buen padre, que suponía también que era un buen marido y que nunca ella me alejaría de su familia si de ella dependiera, pero desafortunadamente, ya no dependía de ella. Muchas mujeres antes me habían hecho declaraciones, pero nunca nadie antes mientras jugueteaba con mi glande. Quizás es eso lo que me capturó de Mónica y que sentí en el alma cuando murió.
Me fui de Boston alegre y con una sensación de gratitud con la vida. tenía a alguien que me quería en el otro lado del mundo y una familia en el donde el diablo perdió el poncho, Chile. En el avión, en business, me tomé 3 whiskies en honor a los tres polvos con Mónica. Luego vi una película de la Julia Roberts en donde mostraba las tetas todo el rato. Se me paró y supe que habían pasado ocho horas y estaba preparado para lo que viniera. Muchas veces pienso en Mónica y la recuerdo chupando pollas. Con cariño, amor y un poco de nostalgia, pero sobre todo en pelotas.

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