The Export Manager. In Memoriam
Venimos llegando de la casa en Sto Domingo con las niñitas, el perro y la nana (de niñitas les queda poco, una de 17 y la otra de 15, supongo que la mayor ya no es virgen y la segunda tampoco). La Viña me debía 2 semanas adicionales a las de vacaciones y me las tomé en Chile con mis hijas. Mi mujer o ex mujer, no le se muy bien aún, se tomó sus propias vacaciones en Chiloé en un albergue de mujeres tristes y solteronas.
En el camino recibí una llamada Mister Wah, Dueño De Wah Burgers en Shanghai, que son restorantes en que las hamburguesas valen 100 dolares y el vino 10. Me llamaba para contarme que Mónica, su hermana del alma, había muerto. Se había ido a hacer una liposucción a Bangkok y tuvo una reacción alérgica a la anestesia que la dejó en coma. Primero le falló el riñón, luego el hígado y por último el corazón. La habían cremado y las cenizas serían esparcidas en el Indico cuando el tiempo mejorara.
Mónica fue muy cercana. Los curas católicos las llaman sobrinas, los gringos mistress, los abogados colegas, los actores compañeras. Nosotros los export managers las llamamos colaboradoras. Mónica penetró el mercado de shangahi con mis vinos y yo la penetré a ella. Era una colaboración mutua. Era más alta de lo normal, usaba chasquilla como a la francesa, tenía pienas largas y muslos grandes. Cuando se reía se le hacían hoyos en las mejillas que yo encontraba muy sensuales. Tenía pezones pequeños y una concha negra que relucía en su cuerpo blanco de china. Era capaza de tomar tanto como yo en una noche y no se le movía una sola pestaña.
Mónica se murió. Mister Wah no me dijo nada de la hija de dos años que dejó, que se llama Emilia, pero yo ya sabía que Mónica había parido. Por eso fue a hacerse una cirujía, para eliminar el rastro de la maternidad. Una amiga suya me dijo que esa hija era mía. Yo no le creo, aunque podría ser y me da un poco lo mismo. Si me demanda de paternidad, me haré el exámen de adeene y si resulta que soy el papá, la reconozco, pero no me voya a ir a china a acurrucar una guagua oriental sin certezas.
Mónica "pased away". Murió una geisha de los vinos a granel, una diosa del mosto adocenado, una promotora incansable del buen caldo chileno a dolar y medio el litro. Mónica inundó prostíbulos y hoteles con mis vinos cuando nadie más lo hacía. También inundó mis noches frías en Pekin cuando mi mujer no me hablaba y yo me dormía borracho como cuba en mi pieza de hotel. Mónica me curó del mal de la soledad que afecta a los los export manager, se hizo pasar por mi mujer cuando la verdadera no estaba, era mi dama de compañía, mi putita, mi colaboradora, mi mamá que me daba de mamar como a un pendejo abandonado.
Hoy voy a llegar a mi casa, voy a prender de la tele y antes de dormirme me voy a hacer una paja pensando en ella. Es lo menos que puedo hacer por su eterna memoria.
No se dice echar una paja, se dice cascar el mono, acogotar a la gallina, etc. Linda historia, muy linda, el amor y el alcohol sí pueden ser amigos. Besos Juan.
ReplyDeleteEste huevon no es Chileno, debe ser un coño que vive aqui hace mucho.
ReplyDeleteSaludos,